El secreto de mi felicidad está en no esforzarme por el placer, sino en encontrar el placer en el esfuerzo. ANDRÉ GIDE

23 octubre 2012

YOGA. UN CAMBIO DE PERSPECTIVA HACIA EL PRESENTE

En los Yoga Sutras de Patanjali , el Yoga es definido como un estado de consciencia.
Es un estado de atención suprema, una meditación en movimiento durante la práctica de asanas.
Generalmente la mente humana no para de avanzar y retroceder en los pensamientos. Pensamos en el futuro si planeamos cambios en nuestra vida, o imaginamos situaciones que quizás nunca sucedan, o nos vamos al pasado reciente o lejano. La mente tiende fácilmente a la distracción. 
En la práctica activa del Yoga ocurre generalmente que olvidamos porqué practicamos, cuál es la razón por la que estamos ahí.
Es bueno recordar, antes de comenzar la práctica, cuando hacemos un poco de silencio tumbados en el suelo o con las manos juntas en namasté, cuál es la razón por la que practicamos Yoga., ¿Qué buscamos?, ¿Por qué? ¿Es importante para nosotros el desarrollo de la atención?, ¿Buscamos estar presentes mientras practicamos?.



Estas preguntas nos van a orientar en los momentos de distracción.
La atención es como una luz que enfoca a lo que sea para hacerlo más claro. Una y otra vez debemos despertarla.
Mientras practicamos, de alguna manera, rompemos con la dinámica mental que llevamos durante el día, en el trabajo, en el hogar y centramos nuestra mente en sentir nuestro cuerpo, como estira, como se relaja, como se contrae. Unas veces avanzo, otras retrocedo para más tarde volver a avanzar.
Y la mente sigue consciente en un estado latente de observación olvidando pasado y futuro, viviendo y sintiendo el ahora, el más auténtico presente.
Además la práctica del Yoga puede impregnar toda nuestra vida, más allá del beneficio físico que produce una hora o una hora y media de posturas y respiración. Nos otorga maravillosas herramientas para relacionarnos en la vida cotidiana y profundizar el contacto con otros seres humanos.
La transferencia del poder que la práctica nos otorga a la vida de todos los días depende de nuestra habilidad, de la fuerza de nuestra búsqueda y de nuestra creatividad.
Estar presentes, con el cuerpo relajado, sin resistencia mental, en las actividades cotidianas como trabajar, comer con la familia, jugar con nuestros hijos, pasear en moto, nos posibilita ser más receptivos a nuestro mundo interno y externo. Debemos educar a nuestra mente a "estar presente" en nuestras actividades más simples, pues creemos que esto tiene poco valor. Pero si no podemos estar presentes en las actividades simples, nunca lo estaremos en esos momentos que consideramos "más importantes".
Cuando generamos silencio en la mente y en el cuerpo, creamos espacio para ideas de un orden superior, nos ponemos en contacto con el presente, con nuestra vida, que únicamente ocurre en el presente, en el ahora.


El silencio interno es un alimento.
Cuanto más recibimos de este fruto, más fuerte se hace nuestro espíritu, más integradas se vuelven nuestras vidas, más felices no sentiremos.

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