El secreto de mi felicidad está en no esforzarme por el placer, sino en encontrar el placer en el esfuerzo. ANDRÉ GIDE

10 octubre 2012

ASHTANGA YOGA. UNA PRÁCTICA DEFINIDA II

Pattabhi Jois decía que el 99% del yoga es práctica, el resto es teoría, por lo que entonces podemos practicar 99 veces más tiempo que aplicamos a leer la teoría de un libro o artículos en internet.
Otra frase de su predilección es "practica que todo vendrá". Estas dos recomentaciones están orientadas tanto a practicantes de diferentes niveles como a instructores.Estos últimos deben recordar siempre que ante todo somos alumnos, para no transformarse en meros canales de información, "llevando agua pero sin beberla ellos mismos".



Con esta frase, Sri Pattabhi Jois desea hacer hincapié en que el yoga es práctica, no una teoría.
No aprenderemos su esencia solo a través de libros. Debemos experimentar para absorber su esencia y comprender de qué se trata.
La paciencia es fundamental. Hay posturas difíciles para nuestros cuerpos, que si no son practicadas con cuidado, respetando los tiempos que se necesitan para adecuarse, pueden derivar en lesiones. 
Cuando nos apuramos practicando, pensando en otras cosas, fuera de nosotros, distraídos en ocupaciones de la mente, estamos intentando llegar a algo diferente de donde estamos.
Esta interesante observación puede ayudarnos a volver al presente.
Estamos sometidos a muchísimas influencias externas e internas. Nuestra práctica no es todos los días igual, nuestras condiciones físicas y psíquicas cambian constantemente.
Desde el clima, la humedad, la posición de los astros, la estación del año, la bebida, nuestros estados de ánimo, etc. Dormir mucho nos pone más rígidos, peo con más energía renovada, dormir poco nos da flexibilidad, pero nos sentimos más cansados.
Es inútil intentar repetir exactamente lo que hicimos ayer si la de ayer fue una hermosa práctica, o esperar avanzar siempre.
Estar receptivos a nuestros estados físicos y mentales es una gran herramienta, si podemos aceptarlos y trabajar con ellos. Esto, en sí, podría ser un gran avance.
Tradicionalmente en ashtanga se practican seis días de la semana, de domingo a viernes preferiblemente por la mañana, horario apropiado para la práctica de asanas, pranayama y meditación, descansando el sábado y 24 horas antes de luna llena y nueva. Se evita la luna llena porque se supone que incrementa la actividad y afecta directamente a nuestros fluidos corporales, y la luna nueva por reducir la actividad y porque las articulaciones se resecan y podemos lastimarnos.
Pero, sin duda alguna, es la actitud en la clase la que determina nuestro avance en la práctica.
Con respecto a poner énfasis en las formas en que practicamos y no en los contenidos, hay una historia muy interesante, se llama la historia del gato atado. Resulta que un gran Yogui tenía un gato y, como vivía en un lugar pequeño, el gato deambulaba entre sus discípulos mientras éste enseñaba. Al ver que los alumnos muchas veces se distraían con el gato, decidió atarlo para que no molestara. Con el tiempo, sus discípulos comenzaron también a enseñar, y a algunos de ellos se les ocurrió copiar la forma de su maestro, obviamente sin saber la razón, atando un gato mientras impartían enseñanza. Con los años, los discípulos de éstos enseñaron adoptando esta modalidad, hasta hacerse indispensable en su linaje enseñar con un gato atado...
Krishnamacharya mismo, uno de los más grandes maestros del Yoga, tuvo que adecuarse a muchísimos cambios en su vida, adaptándose flexiblemente a las circunstancias. Rumi, el notable Sufí, dijo: "Tomad el trigo, no la medida que lo contiene".
Debemos de adaptarnos a lo que tenemos en el momento.
Si es muy importante practicar más seguido, aunque por circunstancias se haga en menos tiempo.
Los practicantes mayores practican menos Vinyasas y mantienen las posturas durante más tiempo.
Cuide muchos sus rodillas, la cintura y el cuello, no los sobreexija.



En India, mucha gente se sienta en el suelo con las piernas cruzadas desde niños. 
En Occidente utilizamos sillas, así nuestras caderas son más rígidas. Realizando la postura del loto al no rotar las caderas lo suficiente, las rodillas deben hacer un trabajo para el que no están diseñadas; entonces se resienten y lastiman con el tiempo con demasiada frecuencia.
El Yoga es una tradición viva, se alimenta, crece, cambia, especialmente en este momento. 
El Yoga está más allá de una cierta cultura, el yoga es parte del ser humano.

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