El secreto de mi felicidad está en no esforzarme por el placer, sino en encontrar el placer en el esfuerzo. ANDRÉ GIDE

08 marzo 2015

NAVASANA. EL BARCO

Paripurna Navasana
Esta postura es excelente para desarrollar unos abdominales fuertes y seguros. Exige mucho esfuerzo, por lo que nos ayuda a desarrollar la determinación, la fuerza, la resistencia y la audacia. Sé disciplinado/a, no renuncies, día a día comprobarás que estás más cerca de conseguirlo y los beneficios son muchos. Mantener unos abdominales fuertes evita problemas en la espalda, ya que podrás mantener una postura mejor alineada durante todo el día, y además:
Fortalece los músculos del abdomen, los flexores de las caderas y la columna.
Ayuda a reducir la grasa del abdomen.
Alivia la hinchazón abdominal y las ventosidades.
Estimula los riñones, la glándula tiroides, la próstata y los órganos intestinales (hígado, páncreas, vesícula y bazo).
Ayuda a aliviar el estrés.
Mejora la digestión.
No es conveniente ejecutar esta postura si padeces de asma, sufres problemas coronarios o hipotensión, tampoco cuando estás con la menstruación o sufres dolor de cabeza o insomnio.


Si tienes lesiones cervicales, siéntate de espaldas a un pared y apoya la cabeza al llevar la espalda hacia atrás.



PASO A PASO
  • Siéntate en el suelo con las rodillas dobladas y las plantas de los pies en el suelo. Sujeta los muslos con las manos, por detrás, cerca de las rodillas.
  • Extiende los costados. Lleva los hombros hacia atrás y junta los omoplatos en la espalda, eleva el pecho. Comprueba que todo el tronco está bien estirado.
  • Inclínate ligeramente hacia atrás. Confirma que la espalda continúa bien estirada, los costados largos, no encorves la espalda, suele ser el error más común. 4.- Sientate sobre los ísquiones.
  • Al exhalar levanta lo que puedas los pies del suelo, mantén los pies y las rodillas juntos. Activa los músculos de las piernas, siente que están fuertes y separa los dedos de los pies para favorecer la acción de los músculos de las piernas.
  • Si puedes estira las piernas hacia arriba. Mantén la postura unos instantes, respira profundamente y observa cómo te sientes.  Si te sientes seguro/s relaja los muslos y estira con determinación los brazos y las manos. Mantén los pies a la altura de la cabeza o un poco más arriba. Relaja los músculos faciales.
  • Mantén el sacro fuerte, dirigiéndolo hacia arriba y dirige la parte superior del sacro hacia delante buscando el equilibrio.
  • Los brazos permanecen estirados y paralelos al suelo. Continúa estirando los costados y abriendo el pecho.

Mantén la postura todo el tiempo que puedas, 5 respiraciones como mínimo.
Para deshacer la postura dobla las rodillas y apoya los pies en el suelo.
Para ayudar en la alineación y también como punto de partida de esta ásana, puedes practicar antes Dandasana (la postura del bastón) en la que aprendemos a colocar la espalda y las piernas completamente rectas o lo más alargadas posible dentro de nuestras posibilidades. 

1 comentario:

Crissss dijo...

Que fácil y bonito lo haces.