El secreto de mi felicidad está en no esforzarme por el placer, sino en encontrar el placer en el esfuerzo. ANDRÉ GIDE

11 marzo 2012

HALASANA. UN ARADO QUE SIEMBRA SALUD

Hala significa "arado". Es una de las posturas básicas más importantes de Yoga.
Frecuentemente se realiza después de la postura de la "vela" con la que está íntimamente relacionada.
Al llevar los pies hacia atrás por encima de la cabeza brindamos al cuerpo un rejuvenecimiento integral sobre todo al sistema nervioso. Los órganos abdominales se encuentran contraídos y tonificados, los órganos internos mantienen cierta presión, la cual favorece la renovación venosa; en tanto el cuello y los hombros se liberan de cualquier tensión y la columna se estira al máximo.




Para realizarla partimos desde la posición sarvangasana (la vela). Manteniendo las manos en los lumbares procuraremos acercar lo máximo posible los codos entre sí. 
Ahora bajaremos lentamente las piernas rectas por encima de la cabeza, cayendo por su propio peso hasta tocar el suelo con los dedos. Mantén la postura sin doblar las rodillas. A veces, la postura limita la respiración, por lo que hay que respirar sin contenerla, haciendo inhalaciones y exhalaciones breves por la nariz.
En cuanto desees salir de la postura, baja los glúteos hacia el suelo y a continuación activa los músculos abdominales para provocar un lento descenso de las piernas, manteniendo la cabeza en el suelo.
Al finalizar practica alguna contrapostura para relajar el cuello.
Halasana rejuvenece, reconstituye y calma los nervios. Mantiene la flexibilidad de la columna vertebral. Se dice que cura el lumbago y el estreñimiento. Regula las funciones del hígado, del páncreas y del bazo. En caso de debilidad cervical no realizar la postura.


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