El secreto de mi felicidad está en no esforzarme por el placer, sino en encontrar el placer en el esfuerzo. ANDRÉ GIDE

08 noviembre 2012

YOGA PARA NIÑOS. DIDÁCTICA Y DIVERSIÓN

El Hatha Yoga es una práctica antiquísima diseñada durante milenios para que todo el mundo pueda obtener los mejores beneficios, tanto físicos como psicológicos.
Las personas mayores obtienen grandes beneficios para la salud. Recuperan la movilidad perdida, aumentan la flexibilidad y mejoran la fuerza y el equilibrio.
En los jóvenes el beneficio es más evidente. El avance en cuanto a flexibilidad, fuerza, resistencia y equilibrio puede llegar a niveles realmente impresionantes. Sólo con la práctica del yoga puede obtener todos los beneficios físicos que podríamos encontrar en otras disciplinas atléticas. Además les aporta calma mental y, les reporta  a su vida un enfoque más sano y equilibrado, alejando al joven de costumbres negativas que minan su salud y bienestar.
Pero si hay un grupo al que sus beneficios son extraordinarios en todos los aspectos, ese es a los niños.



El yoga adaptado para niños es una hermosa manera de encauzar a los más jóvenes a conocer su cuerpo, a aprender a respirar, a sentir; y lo mejor de todo divirtiéndose.
El yoga para niños es introducido a modo de juegos que fortalecen su cuerpo. Aprenden los asanas imitando posturas y sonidos de animales.
A través del juego, los niños se relacionan con las técnicas de pranayama (respiración), los drishtis (puntos de concentración) y las asanas (posturas físicas), para entrar en una dinámica armónica donde todos estos aspectos son uno solo en el juego, logrando así incorporar de manera entretenida la conciencia de la unidad y de la integridad de su condición natural de ser niños felices.
El profesor de yoga debe crear un ambiente agradable y divertido a la vez que proyecta en el niño pautas de disciplina y motivación. El niño debe sentir ganas de avanzar, de mejorar pero sin sentirse agobiado o presionado.
Los niños tienen los huesos, tendones y articulaciones tiernas. Empezar a practicar yoga a corta edad hará que mantenga durante el resto de su vida una forma física perfecta; un cuerpo fuerte y saludable.
La edad más apropiada para empezar es a los 6 años. Si bien no hay problema en empezar antes, pero se cree que ésta es la edad más idónea.


Con la práctica el niño además de ganar flexibilidad, equilibrio y fuerza, relajará también la mente y el sistema nervioso, ayudando de esta forma a mejorar su concentración, ganando así beneficios a nivel intelectual y de coordinación.

Podríamos enumerar los beneficios que aporta la práctica del yoga:

  1. Flexibilidad física
  2. Mejora del equilibrio
  3. Mejora la respiración
  4. Aumenta la capacidad pulmonar
  5. Fortalece el sistema inmunológico
  6. Calma los nervios
  7. Mejora el sueño y la relajación
  8. Sensación de bienestar
  9. Conexión con el entorno y consigo mismo
  10. Mejora la memoria...

Mencionar también que el Yoga no es una enseñanza de ningún tipo de religión o culto. El yoga es una práctica universal, libre y está abierto a todos.


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