El secreto de mi felicidad está en no esforzarme por el placer, sino en encontrar el placer en el esfuerzo. ANDRÉ GIDE

09 junio 2012

HANUMANASANA. EL PASO GIGANTE DEL REY MONO

Elegante postura cargada de paciencia, flexibilidad y dedicación, similar a los splits que realizan los bailarines de ballets y los gimnastas. 
Un estudiante de yoga puede progresar ejercitando los tendones de la corva, psoas, glúteos y cuádriceps, pero lo que más nos puede servir son las cualidades personificadas en Hanuman, no solo en la postura, sino también más allá de ella: pureza en la motivación, la convicción de unir lo que ha sido separado. Hanuman va más allá en su actitud buscando el vuelo cuando solo antes podíamos caminar.
Hanumanasana nos recuerda que podemos liberarnos de nuestras limitaciones y ataduras, nuestra estrechez mental, nuestras desgracias siempre que nos lo propongamos.



La historia detrás de la postura:
En India se adora al mono como encarnación a la obediencia y como valiente guerrero.
En la antigüedad los Vanaras (campesinos del bosque), pusieron a los valientes soldados de los ejércitos reales bajo su caudillo Sugriva, identificado como hijo del Dios Surya (Dios Sol), y que es el divino rey de los monos. Uno de los consejeros es Hanuman, hijo del Dios del viento Vaju.
El Ramayana cuenta la leyenda de Rama, la encarnación divina del derecho y una encarnación de Visnu. La esposa de Rama, Sita, la diosa protectora de la agricultura, fue raptada por el rey de los demonios, Ravana.
Tan solo con la ayuda de Hanuman y su ejército de monos, Rama consiguió liberar a su esposa Sita del poder de Ravana y traerla de nuevo a la India.
La leyenda cuenta que se le encargó a Hanuman conseguir hierbas curativas de una montaña para curar al herido Rama y su séquito. 
Hanuman decidió llevarse la montaña para que Rama pudiera escoger por sí mismo las hierbas curativas. Tras la exitosa curación de las heridas, Hanuman devolvió la montaña a su lugar de origen.
Esta leyenda muestra la fuerza inmensa que se le atribuye a Hanuman. Esta fuerza es necesaria para vencer en la lucha al poderoso Ravana según su esencia, ésta es espiritual y se expresa del mismo modo en el salto de Hanuman hacia Lanka, por encima del mar.
El paso gigante de Hanuman es recordado a través de la pose de Hanumanasana. Este asana pide que no solamente estiras las piernas, sino que con ese movimiento traigas devoción verdadera a tu práctica.
Hanumanasa expresa la expansión posible cuando la devoción vive en el corazón.
Cuando la practiques no te enfoques en el dolor; usa tu respiración para acceder a tu corazón y trata de encontrar la pasión interna, cuando cambies tu mente del dolor a la pasión la resistencia comienza a disolverse y la asana empieza a florecer.



Tonifica las piernas y caderas, recomendable para corredores de fondo y velocistas.
Ayuda a curar la ciática. Flexibiliza  psoas, cuádriceps, aductores, isquiotibiales y gemelos.



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