04 agosto 2013

MALOS SENTIMIENTOS

Quien me insulta siempre no me ofende jamás.   VICTOR HUGO

En el supuesto de que todavía no lo hayas conseguido, debes proponerte como objetivo prioritario superar el miedo al qué dirán, la necesidad imperiosa de tener razón, la impaciencia estresante y el resentimiento. El odio, la ofensa y la lujuria son los dardos afilados con los que el cobarde, el débil y el resentido tratan de vengarse de aquellos a quienes envidia o teme. No despilfarres tu tiempo, tus pensamientos y tus sentimientos en tarea tan innoble y mezquina como ofender o responder a las ofensas de tus enemigos.




   Nos referíamos en la reflexión anterior al "defecto de ver defectos" en los demás, de manera tan injusta y parcial que no se acierta a ver las pocas virtudes, méritos y valores de una persona en concreto. Detrás de quien raramente encuentra algo valioso en sus semejantes y por añadidura mantiene una crítica implacable y despiadada siempre se encuentra un ser insatisfecho consigo mismo, frustrado y devorado por la envidia y el resentimiento. Pero ¿Quién está detrás del insulto, de la injuria, de la descalificación y del menosprecio permanente? Siempre, de forma inexorable, está el odio de quien pretende causar el mayor daño posible al denostado y vilipendiado. Estamos ante una vuelta de tuerca más por parte de quien se ahoga en sus propias miserias, actúa a la desesperada, ha perdido el control sobre sí mismo y ya no le queda en su corazón otra cosa que el odio que escupe y la furia que sigue alimentando la pequeñez y miseria humana de una tortuosa y desgraciada existencia.

   Quien de verdad cree que tiene la razón en algo no necesita que nadie se la dé, a menos que no confíe en sí mismo.
   ¿Por qué tienes miedo al qué dirán, si cualquier frustrado, acomplejado, envidioso o resentido hablará pestes de ti, te denigrará y procurará hacerte el mayor daño posible? No gastes ni un instante siquiera en pensar en lo que puedan decir de ti, no le des la menor importancia a quien trata de escupirte el veneno de sus palabras y le caerá el esputo de su ofensa en su propio rostro.
   En cuando a manifestar resentimiento contra el ofensor, ponerte a su altura y odiarle, es decir, pagarle con la misma moneda, diría muy poco en tu favor, porque sería un despilfarro de tu tiempo, de tu inteligencia, de tu voluntad  y de tus sentimientos.

   Quien no deja de insultarte, quien busca crearte zozobra y desasosiego, merece todavía más tu compasión que tu desprecio, más tu amor y compresión del deplorable estado psíquico y emocional en que debe encontrarse que tu crítica. ¿No te parece poca desgracia que alguien dedique la mayor parte de su tiempo a denostar e injuriar al prójimo,a repasar sus defectos y a hacerle daño, en lugar de invertir ese mismo tiempo en disfrutar de la vida y de los suyos y en ser feliz? Dedicar la corta existencia a ofender, insultar y molestar al vecino, al hermano o a quien se tercie, es el súmmum de la estupidez. No alientes con tu actitud la estupidez de nadie.


                                                                                     Aprendiz de sabio.   Bernabé Tierno

28 julio 2013

BRAHMACHARYA. EL PUNTO MEDIO -LA MODERACIÓN-

Brahmacharya es una característica fundamental que debemos tomar para el camino hacia la perfección espiritual. Forma parte de los Yamas(comportamiento), reconocidos por Patanjali en los Yoga Sutras.

Brahma-charya significa que todos los pensamientos que uno albergue, todas las acciones que realice, todos los emprendimientos que lleve a cabo deberán estar llenos de la conciencia de Brahmán (la Divinidad Suprema y Omnipresente). 
Brahmacharya es actuar con la conciencia de que la Divinidad se encuentra en todas partes.
Llevar una vida llena de pensamientos puros y acciones puras es considerado Brahmacharya.

Y la base de estos pensamientos y acciones puras se encuentra en la moderación de los actos en general. Moderación en el comer, dormir, hablar, en el acto sexual, etc. 




Por otro lado, toda la existencia humana debería santificarse observando Brahmacharya. Esto implica que, practicando la pureza y la moderación  y reconociendo la Divinidad omnipresente, uno debería regular la vida cotidiana esparciendo pureza por todas partes. 

Pureza de mente, pureza de Chitta (conciencia), pureza de corazón y pureza de acción: esta pureza cuádruple constituye Brahmacharya.
Hagan lo que hagan, actúen sintiendo siempre que es una ofrenda a la Divinidad. Este es el verdadero significado de Brahmacharya.

El alimento es el primer requisito para la vida. Sin alimento no se puede vivir. Por eso a la vida se la ha llamado Annamaya (compuesta de alimento). Sin embargo, el hombre no se contenta con vivir únicamente del alimento. La mente no queda satisfecha por más que el estómago esté lleno. Aunque el alimento es esencial para el cuerpo, la mente ansía Ananda (bienaventuranza). 

La vida puede alcanzar la plenitud sólo si se experimenta Ananda. Por eso, el hombre no puede conformarse simplemente con estar vivo.

El corazón debería estar lleno de sentimientos sagrados “¿Para qué hago esto? ¿Cómo lo hago? ¿Qué santidad implica hacerlo?”. Cuando uno indaga acerca de estas cuestiones, toma conciencia de su verdadero propósito y significado. Esta indagación debe llevarse a cabo del modo correcto. Hay que preguntarse si la indagación resulta útil o no.




Cuando uno llega a la conclusión de que cierta acción es correcta, debe llevarla a cabo con seriedad.

La moderación y las buenas acciones templan la voluntad y no desperdicia la energía. 
Moderación en todo, inclusive en la moderación.

25 julio 2013

GARBHA PINDASANA. EL EMBRIÓN DEL ÚTERO

Desde Padmasana (posición del loto) se introducen los brazos en el espacio entre los muslos y las pantorrillas hasta que los codos puedan doblarse.
Desde allí llevamos las manos hacia las orejas y la cabeza. La postura asemeja así a un feto humano, con la salvedad de que la cabeza del embrión se halla hacia abajo al tiempo que las piernas están hacia arriba, y no dobladas en Padmasana.

Garbha Pindasana justo antes de rodar

El nombre de la postura indica que los antiguos sabios conocían el desarrollo de los fetos humanos en el útero materno.
Mantenga la posición durante 5 respiraciones. La mirada hacia la punta de la nariz (Nasagrai dhristi).
En ashtanga yoga desde esta posición comenzaríamos a hamacar el cuerpo con la espalda curva durante 9 movimientos en sentido horario para acabar en la postura Kukkutasana (postura del gallo).
La postura fortalece los músculos abdominales y flexibiliza rodillas y tobillos. Mejora el equilibrio sobre los glúteos.

17 junio 2013

ENTREVISTA A SRI K. PATTABHI JOIS

LA PRÁCTICA CONDUCE A LA PERFECCIÓN

Felicidad en el rostro, luz en los ojos, un cuerpo saludable: éstos son los signos de un verdadero yogui, de acuerdo al Hatha Yoga Pradipika, el clásico de los textos sánscritos sobre hatha yoga. 


Dicha descripción concuerda con la persona de K. Pattabhi Jois, quien a la edad de 78 años posee la columna erguida y el rostro terso de un hombre de considerable menor edad. Con una sonrisa natural y radiante, me conduce hacia el interior de un cálido estudio en New York y me pregunta si tomaría una clase de yoga con él.
De acuerdo al Pradipika, el objetivo final de la enseñanza del Hatha Yoga es el Raja Yoga, también conocido como Ashtanga Yoga, el camino absoluto de los ocho limbos para alcanzar la realización, aunque no se enfatiza la importancia de alcanzar la perfección en las posturas y la respiración, tan marcadamente como lo hace Jois.
Nacido en el sur de la India en 1915, K. Pattabhi Jois encontró a su maestro, Krishnamacharya, quien también fuera maestro de B.K Iyengar, cuando aún era un joven adolescente. Enseña yoga desde 1937 en su casa de Mysore, India. Ha visitado los E.E.U.U en numerosas oportunidades y, a pesar de que ésta es su primera visita a New York, la mayoría de los alumnos de la clase de esta mañana parecen conocer la secuencia que el enseña.
Hace calor. Las ventanas están cerradas y el aire ya húmedo, se densifica con la intensa respiración del trabajo de 35 cuerpos sudados. Los alumnos gimen y exhalan. Para algunos, la secuencia se desarrolla sin aparente esfuerzo, aún cuando sus cuerpos brillan por el sudor. Jois está en todas partes, marcando: -”un pie allí”-, haciendo una broma donde lo cree necesario. Marca la secuencia de posturas con una voz fuerte y grave, nombrándolas en sánscrito.
Aquí no existe la pereza: sólo el trabajo duro, disciplinado y la gracia generada por la fortaleza y la flexibilidad, en tanto la clase progresa de una postura a la otra, sólo con pausas para mantener la postura, y coordinando con una secuencia de flexión espinal entre una postura y otra, similar a la postura del saludo al sol y con idéntica coordinación en la respiración. “Exhalar, chatwari (chaturanga dandasana), inhalar, pancha (urdhva mukha svanasana)”. Jois impone disciplina, moderada por su cálido humor y afectuosidad, mientras induce a los alumnos, física y verbalmente, a lugares que desconocían poder. alcanzar. Y, como si la persuasión, la energía, la marcada presión ejercida no fueran suficientes, está el calor.
A pesar de los mats, no hay un solo punto del duro piso de madera que no esté húmedo por la transpiración, al final de esta rigurosa sesión de dos horas. La secuencia de posturas continuamente fluyendo con la respiración, está diseñada para alimentar el fuego de la purificación y realizar una limpieza de los sistemas nervioso y circulatorio, con disciplina y una buena transpiración, a la vieja usanza. “Práctica, práctica, práctica”, dice Jois más tarde, dirigiéndose a un grupo reunido en un loft en Soho. Habló extensamente acerca del método que utiliza, enfatizando que no ha agregado nada nuevo a las enseñanzas originales de su maestro y al Yoga Sutra.

¿Dónde aprendió yoga?
De mi maestro, Krishnamacharya. Comencé a estudiar con él en 1927, cuando tenía 12 años. En primer lugar me enseñó asana y pranayama. Más tarde estudié Sánscrito y Filosofía Advaita en la Universidad de Sánscrito en Mysore y allí comencé a enseñar yoga en 1937. Me gradué de profesor y enseñé Sánscrito y Filosofía en la Universidad durante 36 años. La primera vez que dí clases en U.S.A fue en Encinitas, California, en 1975.


Actualmente viajo por toda U.S.A. Mi intención es enseñarle a todo aquel que quiera adquirir la perfección en el método de ashtanga yoga, tal cual mi maestro me lo enseñara.

También le enseña Sánscrito a sus alumnos occidentales?
No, sólo asana y pranayama. El Sánscrito es necesario para entender el método de yoga, pero mucha gente, aunque con deseos reales de aprender Sánscrito, dicen no tener tiempo para hacerlo. Es sumamente importante comprender la filosofía yoga: sin filosofía, la práctica no es benéfica, la práctica de yoga es el punto de partida de la filosofía yoga. La combinación de ambas cosas, es en realidad lo óptimo.

¿Qué método utiliza para enseñar asana y pranayama?
Sólo enseño ashtanga yoga, el método original expresado en el Yoga Sutra de Pantajali. Ashtanga significa yoga de las “ocho etapas”: yama, niyama, asana, pranayama, pratyahara, dharana, dhyana, samadhi. El Yoga Sutra dice: “Tasmin sati svasa prasvasayor gati vicchedah pranayamah (II.49): “Primero perfecciona asana, y luego practica pranayama: controla la inhalación y exhalación, regula y controla la respiración. Luego de que asana ha sido perfeccionada, puede perfeccionarse el pranayama. Ése es el método yoga.

¿Qué es la asana perfecta, y cómo se perfecciona?
“Sthira sukham asanam (YS II.46).” Asana perfecta significa que puedes permanecer sentado durante tres horas con quietud y apacibilidad, sin dificultad. Cuando retiras las piernas de esta postura, el cuerpo aún siente placidez. En el método que yo enseño, hay muchas asanas, que trabajan con la circulación de la sangre, el sistema respiratorio, y la focalización de los ojos (para desarrollar la concentración). Dentro de este método, se debe ser completamente flexible y mantener las tres partes del cuerpo: cabeza, cuello y tronco, en una sola línea. Si la espina dorsal se dobla, el sistema de respiración se ve afectado. Si quieres practicar un sistema de respiración correcto, deberás mantener la columna en línea recta.
A partir del muladhara (el chakra ubicado en la base de la columna), se originan 72.000 nadis (canales a través de los cuales viaja el prana por el cuerpo sutil). El sistema nervioso se desarrolla a partir de allí. Todos estos nadis están sucios y requieren limpieza. Con el método yoga, utilizas la asana y el sistema de respiración para limpiar diariamente los nadis. Purificas los nadis sentándose en la postura correcta y practicando todos los días , inhalando y exhalando, hasta que finalmente, luego de un largo tiempo, el cuerpo entero se halla fuerte y el sistema nervioso está perfectamente curado. Cuando el sistema nervioso está en condiciones óptimas, el cuerpo se encuentra fuerte. Una vez que todos los nadis están limpios, el prana penetra el nadi central, llamado sushumna. Para ésto, debe tenerse un control absoluto del ano. Deberás practicar cuidadosamente las bandas-mulabandha, uddiyana bandha, y las otras, durante la práctica de asana y pranayama. Si practicas el método que yo enseño, automáticamente, las bandhas llegarán. Ésta es la enseñanza original, el método de Ashtanga Yoga. No he agregado nada en absoluto. Estas enseñanzas modernas, no sé…….¡yo soy un hombre viejo!

Este método es muy exigente. ¿Cómo le enseña a alguien que no posee un buen estado físico?
No es imposible trabajar aunque no se posea un estado físico óptimo. Según los textos, la práctica del yoga te estiliza, pero también te da la fortaleza de un elefante. Adquieres entonces un rostro yogui. Un rostro yogui es siempre un rostro sonriente. Esto significa que escuchas la nada, el sonido interno, y tus ojos están despejados. Entonces puedes ver con claridad y controlas el bindu (la energía vital a veces interpretada como energía sexual). El fuego interior se revela, y el cuerpo queda libre de enfermedades.
Existen tres tipos de enfermedades: la del cuerpo, la de la mente y la del sistema nervioso. Cuando la mente se halla enferma, el cuerpo entero también lo está. Las escrituras del yoga dicen: “Manayeva manushanam karanam bandha mokshayoho,” la mente es el origen de la esclavitud y también de la liberación. Si la mente está enferma y triste, el cuerpo todo se enferma también y así, todo está acabado. Por eso, primero debes darle medicina a la mente. Medicina de la mente, eso es yoga.


¿Qué significa exactamente: medicina de la mente?
La práctica del yoga y un sistema correcto de respiración. Práctica, práctica, práctica. Éso es lo que es. Práctica para que el sistema nervioso esté perfecto y la circulación sanguínea sea buena, lo cual es muy importante. Con una buena circulación sanguínea, no tendrás problemas cardíacos. Controlar tu bindu, no malgastar tu bindu, es también muy importante. Una persona está viva cuando retiene el bindu; cuando el bindu se ha perdido totalmente, eres hombre muerto. Ésto es lo que dicen las escrituras. Con la práctica diaria, la sangre se purifica, y gradualmente se adquiere el control de la mente. Éste es el método yogui. “Yogas chittaa vritti nirodhah (YS: I:2).” Ésto significa que el yoga es el control sobre las modificaciones de la mente.

Hemos hablado básicamente acerca de la práctica del yoga como asana y pranayama. ¿Cuál es la importancia de los primeros dos limbos del yoga ashtanga: yamas y niyamas?
Son realmente difíciles. Si tu mente y cuerpo son débiles, entonces tienes principios débiles. El yamas consta de cinco limbos: ahimsa (no violencia), satya (sinceridad), asteya (no hurto), brahmacharya (continencia), y aparigraha (no posesión). El Ahimsa resulta imposible; también decir la verdad es muy difícil. Las escrituras dicen: dí la verdad que es gentil, no digas la verdad que hiere. Pero no mientas, no importa cuán gentil suene la mentira. Muy difícil. Sólo se dice la verdad gentil porque aquel que dice la verdad que hiere, es hombre muerto.
Por lo tanto, una mente débil significa un cuerpo débil. Por eso es que una buena base se construye con la práctica de asana y pranayama, para que tu cuerpo y mente y sistema nervioso trabajen simultáneamente: luego es que pasas a trabajar sobre ahimsa, satya, y los otros yamas y niyamas.

¿Y con respecto a los demás limbos del ashtanga yoga?, ¿Ud. enseña algún método de meditación?
La meditación es dhyana, el séptimo estadío dentro del sistema de yoga. Luego de que una etapa es perfeccionada, se puede avanzar hacia la próxima. Para el dhyana, deberás sentarte con la espalda recta, ojos cerrados y focalizar sobre el puente de las fosas nasales. Si no lo haces de esta manera, no estarás centrado. Si los ojos se abren y cierran, también tu mente lo hace.
En un 95 por ciento, el yoga consiste en la práctica. Sólo el 5 por ciento es teoría. Sin práctica no funciona; no se obtienen beneficios. Así es que debes practicar, siguiendo el método adecuado, respetando los pasos uno por uno. Sólo así es posible.


Su enseñanza es descrita a través del término vinyasa.¿Qué significa esta palabra?
Vinyasa significa “sistema de respiración”. Sin vinyasa, no realices la asana. Cuando el vinyasa se ha perfeccionado, la mente está bajo control. Eso es lo principal: controlar la mente. Siguiendo la práctica de esta forma, gradualmente se adquiere el control de la mente.
¿Ud. también enseña pranayama en las posturas sentadas?
Sí. Cuando el padmasana (la postura del loto sentado) se ha perfeccionado, entonces controlas tu ano con el mulabandha, y también utilizas la traba del mentón , jalandrabandha. Existen varios tipos de pranayama, pero el más importante es el kevala kumbhaka, cuando las fluctuaciones de la respiración (inhalación y exhalación) han sido controladas y cesan automáticamente. Para esto deberá practicarse.
Práctica, práctica, práctica. Cuando practicas, nuevas formas de pensamiento, nuevos pensamientos, acuden a tu mente. Las palabras son buenas; cuando hablas todos dicen que eres grandioso, pero las palabras, en un 99.5 por ciento, carecen de practicidad. Deberás practicar asana y pranayama a lo largo de muchos años. Las escrituras dicen “Practicar durante un largo tiempo con respeto y sin interrupción, conduce a la perfección.” Un año, dos años, diez años……la vida entera, practica.
Luego de que asana y pranayama han sido perfeccionados, prosigue el pratyahara, control de los sentidos (el quinto limbo del yoga ashtanga). Los primeros cuatro limbos consisten en ejercicios externos: yama, niyama, asana, pranayama. Los cuatro últimos son internos y automáticamente subsecuentes a los cuatro primeros, luego de su aprendizaje.
Pratyahara significa que donde quiera que miras, ves a Dios. Un buen control de la mente otorga esta capacidad, de tal manera que cuando miras, todo lo que ves es Atman (el Dios interior). Es entonces cuando el mundo está para ti, coloreado por Dios.
Sea lo que sea que veas, lo identificas con tu Atman. Las escrituras dicen que una verdadera mente yogui está tan absorta en el pie de loto del señor, que nada puede distraerlo, no importa lo que ocurra en el mundo exterior.

¿Cuál sería su primer consejo para aquellos que sienten el deseo de seguir yoga?

Yoga es posible para todo aquel que realmente lo desee. Yoga es universal. No me pertenece sólo a mí. Pero yo no abordo el yoga desde una perspectiva comercial para obtener ganancias. Si quieres estar cerca de Dios, torna tu mente hacia Dios, y practica yoga. Como dicen las escrituras: “Sin la práctica del yoga, ¿cómo podrá el conocimiento proporcionarte moksha (liberación).”
                                                                        Por Sandra Anderson

15 junio 2013

PENSAMIENTOS INSPIRADORES. 06-02

En estos días todo el mundo parece estar terriblemente apresurado, todos están ansiosos por mejorar, amasar grandes riquezas y cosas por el estilo, de modo que los niños tienen poco tiempo para su padres. 
Los padres, a su vez, poco tiempo tienen para dedicar a la familia, y así se inicia en el hogar la ruptura de la paz en el mundo. 
MADRE TERESA DE CALCUTA.


   Cuando corremos cada vez a más velocidad, intentando nuevas aventuras a cada momento, lo que hacemos es tratar de olvidar nuestro vacío. Intentamos comprimir el mayor número de tareas en el menor tiempo posible. Nos embarcamos en una carrera frenética, sin saber exactamente porqué estamos corriendo.
   No hay placer en el trabajo que se realiza a toda prisa, que se cumple mientras estamos a merced de las presiones exteriores, por la sencilla razón de que estaremos haciendo un trabajo compulsivo. Con demasiada frecuencia, la prisa enturbia el juicio. A fin de ganar tiempo, cada vez más se tiende a pensar en términos de soluciones parciales, se toman atajos y se acometen pobres realizaciones.


   Con frecuencia se dice que la vida moderna se presenta tan complicada, tan agitada y colmada, que es indispensable correr simplemente para poder sobrevivir. Pero yo creo que todavía nos queda la posibilidad de elegir. Podemos insistir en condiciones de trabajo que no nos obliguen a cumplir con presiones. Es posible hacer nuestro trabajo y enfrentar nuestras obligaciones sin estar siempre oprimidos. Y al trabajar sin la esclavitud del tiempo, ya no cometeremos errores, nos distenderemos, y nuestra calidad de vida mejorará.

                                                                                   Eknath Easwaran

12 mayo 2013

ENTREVISTA A JOSÉ CARBALLAL. PROFESOR DE ASHTANGA YOGA


Entrevista José Carballal: “El problema del Ashtanga es que se enseña muy mal”
Lo dice este discípulo del nieto de Pattabhi Jois, profesor autorizado por la escuela de Mysore  para enseñar las series primera y segunda. Los principiantes llegan a la escuela de José soñando con tener el cuerpo de Madonna y acaban descubriéndose a sí mismos.
Actor de profesión, en la escuela de interpretación a la que asistía José le recomendaron hacer Yoga para mejorar la expresividad de su cuerpo, que acumulaba mucha tensión, y para recuperarse de una pericarditis (inflamación membrana del corazón). Necesitaba relajarse y abrirse. Empezó en la escuela Sivananda, en donde estuvo haciendo Karma Yoga, limpiando y ayudando a cambio de ir a clase.
“El Yoga me enganchó muy rápido, me dije: esto es. Luego estuve probando diversos estilos y cuando me encontré con el Ashtanga,volví a pensar: esto es lo mío. A los pocos meses, fui a Mysore (India) por primera vez”. Corría el año 2002. Allí estudió con Sharaht, gurú actual y nieto de Pattabhi Jois. El azar quiso que la profesora de Ashtanga con la que José estudiaba en Madrid se fuera a Estados Unidos, y los propios compañeros de José le pidieron que tomara la responsabilidad de las clases. “Ahora lo pienso y me parece una irresponsabilidad total; era prontísimo para empezar a enseñar”. De vuelta de Mysore decide empezar a enseñar en el salón de su casa de Malasaña. Años más tarde abriría Mysore House Ashtanga Yoga, su actual centro de Madrid, junto con su socio Rafael Martínez.
¿Qué es para ti un gurú?
Alguien que no lo hace por ti, sino que te acompaña en el camino; es fundamental que sea alguien que te inspire, tienes que ver el ejemplo en él. Es lo que me pasa con Sharath: es alguien que camina el camino; no te lo dice sino que lo vive. Soy afortunado porque tengo un gurú y un maestro: Sarath es el gurú y Peter Sanson el maestro, uno de los primeros alumnos occidentales de Pattabhi Jois. Yo veo el Yoga en ellos, viven el Yoga las 24 horas.

¿No formas profesores en tu centro?
No, ni formamos ni formaremos, al menos tipo
 teacher tranning. No creo en eso de que alguien pague no sé cuánto dinero, esté unos fines de semana y le den un papel diciendo: “Ya eres profesor, ya puedes enseñar”. No me parece real. Yo creo mucho en el método tradicional. El Ashtanga -que me consta que en general no tiene muy buena fama en el mundo del Yoga porque se conoce muy poco y porque se enseña muy mal- es un método muy tradicional. Siempre respeta el método de transmisión de maestro a maestro. Sí creo que se pueda formar a un profesor de manera individual y con muchísimo tiempo, pero me parece que el mayor profesor es la práctica… Todo esto del teacher training pone al Yoga en un lugar muy delicado, porque la integridad de la práctica está muy comprometida.

¿Puedes explicarlo algo más?
Me parece estupendo que haya cursos de formación de profesores y que eso tenga que ver con profundizar, comprender. Pero está ese concepto un poco engañoso de “si haces 200 horas, te doy este papel y ya eres profesor”, me parece peligroso.

Se entiende que es un mínimo, a partir del cual uno sigue profundizando…
Sí, lo que pasa es que enseñar Yoga tiene mucho que ver con poder transmitir, y eso creo que no te lo pueden enseñar en ningún sitio, por muchas horas que hagas o mucho que pagues. Lo que más te enseña es tener una práctica diaria comprometida; uno tiene que estar en contacto diario con eso que quiere transmitir. Mi maestro Peter Sanson dice: “Todo el mundo quiere enseñar pero nadie quiere practicar”. Hay mucha gente que enseña y practica dos, tres días a la semana, y ahí la integridad está muy comprometida.

¿Y cuál tu propuesta para quien quiera enseñar?
Para mí tiene más sentido invertir en tu práctica y buscar un maestro en quien confíes, que te inspire, que te ayude a profundizar.

¿Qué aporta Ashtanga que no aporte otro estilo de Yoga?
Creo que funciona para todo el que lo practique, pero no creo que sea para todo el mundo. Y no tiene nada que ver con que sea una práctica elitista ni para personas con equis condiciones, sino con el tipo de personalidad de cada uno. Todo el Yoga es Yoga, y son distintos caminos para llegar al mismo lugar. Pero no se puede decir que Ashtanga es mejor que Iyengar u otro estilo. Es mejor para mí; yo he probado todos y el que funciona para mí es este.


¿Cómo hay que ser para que te funcione Ashtanga?
La gente vaga no puede hacerlo, es imposible. Creo que esto se puede aplicar a casi todos los Yogas, pero Ashtanga es un tipo de Yoga que te da muchísimo pero te pide muchísimo también; es un Yoga radical en cierto sentido. Y es una práctica que, como todas las prácticas espirituales, es diaria.

Se tiene la idea de que Ashtanga requiere unas condiciones físicas especiales…
Sí, que es para atletas. Para mí el problema gravísimo del Ashtanga, que tiene mucho que ver con el boom de profesores de que hablaba antes, es que se enseña muy mal. Yo llevo diez años practicado y hace dos meses me decía: ah, va de esto; me estoy empezando a enterar ahora… No paras de aprender. Uno tiene que llevar muchos años practicando cada día para empezar a entender la profundidad y todo lo sutil que tiene la práctica. Y eso te lo da la experiencia de años, no el conocimiento superficial. Ese es el problema: hay muchos profesores que viven la práctica desde un Yoga físico y atlético, la presentan así y la enseñan así. Y esa idea equivocada se va ampliando…
A mí me han llegado a preguntar por teléfono: “Oye, ¿ese es el Yoga que hace Madonna? Es que quiero ese cuerpo…”. Yo no digo que no porque la mayoría de la gente empieza por ahí y luego comienza a ver lo demás. Cualquiera que vaya a Mysore o escuche a Sharath se da cuenta de que es algo absolutamente espiritual, pero como cualquier Yoga que está sostenido por los Yamas y Niyamas y trabajando asanas como una manera de ir a otro lugar…
Ashtanga es una herramienta. Usada de forma correcta es un sistema espiritual, holístico, que sana, calma la mente, ayuda a conectar… Usada de forma equivocada sirve para inflar el ego, para lesionarse, para ponerte por encima de los demás. Depende de cómo te lo enseñen y cómo lo uses.
¿Qué te ha descubierto tu práctica al cabo de diez años?
Esto de que sea la misma secuencia de asanas cada día (aunque cuando acabas la primera serie empiezas a trabajar la segunda, y vuelven nuevos retos para la mente y la respiración), yo lo vivo como si uno se mirara todos los días en el mismo espejo. Si quiero saber exactamente como soy y me miro cada día en un espejo diferente, me va a llevar mucho más tiempo poder verme. Pero verte todos los días en el mismo espejo para mí es la manera de llegar a conocerte en mucha profundidad: a qué te resistes, dónde está la rabia o la tristeza, qué me está diciendo esto de mí. La relación que uno tiene con la práctica te habla de cómo te relacionas con el mundo; la práctica es una metáfora de cómo estás tú en la vida. Siempre pienso que tengo un terapeuta gratis dos horas al día seis días a la semana.

A tu escuela van muchos actores, ¿qué suelen buscar?
En general, los actores son los alumnos que vienen más en una búsqueda espiritual que física. También por el tema de la concentración. Además creo que actuar y practicar Yoga tienen mucho en común, aunque aparentemente la atmósfera es muy opuesta; cuando uno actúa tiene que ser canal, dejar el ego y ponerse al servicio de algo más grande, que es el personaje. Los actores tienen, pues, más facilidad para dar ese salto de la interpretación a la práctica del Yoga.

¿Qué le dirías a un principiante que hay que poner sobre la esterilla de Yoga, además de duro trabajo?
También se tiene que ser inteligente para manejar la exigencia, porque trabajar con demasiada exigencia acaba haciendo que uno tire la toalla; ahí cada uno tiene que encontrar su manera. Después de diez años siento que este año me he casado con la práctica (he estado de amante con ella durante un montón de tiempo, porque hay poco gente con tanta resistencia al compromiso como yo), y lo he logrado comprometiéndome a la práctica diaria pero realmente haciendo lo que puedo cada día. Mi compromiso ha sido poner la esterilla cada día, y ahí, hacer lo que pueda. La falta de mayor exigencia me ha hecho querer más y más y vencer la resistencia.



                                                                     Texto extraído de la revista YogaenRed.com


01 mayo 2013

LA HISTORIA DE UN LINAJE YÓGUICO EN INDIA

La India es un lugar lleno de historias maravillosas y maestros de Yoga que han sido y hoy día son leyendas vivientes.




   El que más influencia tuvo en la actual práctica de Yoga en Occidente fue el legendario Tirumalai Krishnamacharya (1888-1989).
   De muy joven, Sri Krishnamacharya se sentía fuertemente atraído por el Yoga. Su familia era descendiente de una importante y larga línea de Yoguis. En sus primeros años, había tenido experiencias místicas que lo llevaron a estudiar y a buscar intensamente el significado de la vida en las enseñanzas del Yoga. Fue así como por unas recomendaciones que recibió oportunamente se trasladó a los Himalayas en busca de un Guru de gran renombre.


   Este maestro, Sri Ramamohan Brahmachari, que vivía en una cueva junto a un lago en el monte Kailash, con su familia, aceptó a Sri Krishnamacharya como discípulo. Durante varios años, Sri Krishnamacharya, que había estudiado medicina, astrología, retórica, leyes y teología, fue instruido en diversas artes y materias, así como en la práctica de asanas y vinyasa. En aquella época, y en algunos casos también hoy en día en la India, las clases de Yoga no se cobraban como se hace en la actualidad, sino que, al finalizar su aprendizaje, el discípulo debía "pagar" de alguna forma por lo que había recibido como enseñanza. Esto ocurrió al cabo de siete años de intenso aprendizaje.
   El pago no resultó lo que Sri Krishnamacharya tenía en mente o deseaba en ese momento. Contrariamente a sus deseos, su maestro le indicó descender de las montañas, olvidarse de una existencia de asceta o renunciante para llevar una vida familiar y expandir las enseñanzas del Yoga, que en India estaban algo olvidadas y fuera de moda en aquel momento.
   Sri Krishnamacharya entonces, muy a su pesar, hace lo que su maestro le solicita. Tras unos años se casa, tiene varios hijos y comienza a enseñar al público en general, asanas y vinyasa, respiración y otras técnicas del Yoga que había aprendido de su maestro rompiendo con la costumbre generalizada en aquella época de impartir enseñanza únicamente a monjes y renunciantes, costumbre que había alejado a la gente común de la práctica de Yoga, mientras tanto trabajaba en una plantación de café como obrero para mantener a su familia.
   De esta forma abre las enseñanzas del Yoga, y así practican los hombres de familia y también las mujeres que habían sido desplazadas durante los últimos años.
   Además, incluye a los niños y con el tiempo también hasta lo hacen algunos extranjeros, lo que era totalmente fuera de lo común. Algo definitivamente extraño fue cuando Sri Krishnamacharya acepta enseñar a Indra Devi, la primera mujer occidental yogui.


   Pero las cosas no eran muy fáciles para Sri Krishnamacharya en aquel momento. Debía alimentar a su familia, y los alumnos eran pocos (los discípulos huían de su carácter sumamente exigente). Fue así como, para expandir las enseñanzas, a modo casi circense, hacía demostraciones que a veces coronaba con la detención total de las pulsaciones cardíacas, acto que provocaba gran estupor en el público. De esta forma demostraba el extraordinario dominio que se puede adquirir del cuerpo y de la mente con una práctica verdadera y comprometida.
   En una de aquellas demostraciones en Mysore, el Marajá, que era el rey de esa zona, se entera de su presencia y por las graves dolencias físicas y respiratorias que sufría le solicita sus servicios. Al conocerlo y darse cuenta del enorme conocimiento de Sri Krishnamacharya, lo invita a quedarse en Mysore y le ofrece un gran gimnasio que había en el palacio para enseñar a la gente del lugar.
   Sri Krishnamacharya era un formidable maestro, muy querido, aunque también bastante severo. Algunos de sus discípulos fueron más tarde maestros famosos como Sri Pattabhi Jois, el heredero del Ashtanga Vinyasa, B.K.S. Iyengar (sobrino de Krishnamacharya) o Desikachar (su hijo), quienes fueron quizá los maestros que más influyeron en el Yoga en Occidente.
   Fue justamente el primero, Sri Pattabhi Jois, quien siendo muy jovencito, asiste a una de estas demostraciones y, maravillado con el Yoga, deja su hogar para seguir al maestro. Durante años practica con él y finalmente Sri Krishnamacharya lo instruye en un antiguo texto llamado Yoga Korunta, donde se explican detalladamente las series de posturas y respiración de lo que hoy es llamado el Ashtanga Vinyasa Yoga.


   Según se cuenta el texto lo encuentra Sri Krishnamacharya en una biblioteca de Calcuta. Había sido escrito por Vamana Rishi en hojas de palmera y por su antigüedad se encontraban en estado muy delicado. Sri Krishnamacharya lo recompone y ordena en cuatro series de posturas y vinyasas. Lamentablemente, el texto finalmente desapareció devorado por hormigas.
   El Yoga Korunta pone especial énfasis en practicar Vinyasas entre posturas indicando: "Oh Yogui, no practiques Asana sin Vinyasa".


PINDASANA. EL EMBRIÓN PLEGADO SOBRE SÍ MISMO

Pinda: Embrión
Asana: Postura


Desde la posición Padmasana (loto) en posición invertida Sarvangasana (vela) llevamos las piernas hacia la cabeza acercando las rodilla hacia el suelo. Abrazamos las piernas tomándose de las manos o de la muñeca, equilibrando el cuerpo sobre hombros y cuello.
Cuerpo relajado. La mirada hacia la punta de la nariz.

A nivel físico estira y relaja la espalda y los músculos del cuello. Estimula la glándula tiroides, los órganos del abdomen y los riñones. Regula la respiración.

A nivel energético estimula el chakra manipura (plexo solar).