AWAKE.
La película‑documental sobre la vida de Yogananda me ha
fascinado.
Fue una persona adelantada muchos años a su
época. Aprendió yoga de manera tradicional gurú‑alumno. Su enseñanza se basa en
un cambio de consciencia, una visión de Amor hacia todo y hacia todos, y de
manera activa, viajando, dando charlas, haciendo reuniones, ofreciendo aquello
con lo que contaba para sus fines.
Sus ojos penetrantes, su energía, sus palabras...todo
en él hacía que no pasara desapercibido.
Paramahansa Yogananda nació en India en el 1893. Su
nombre real era Mukunda Lal Ghosh. Durante su infancia y adolescencia tuvo
continuas visiones y revelaciones de hechos futuros.
Conoció a su gurú, Yukteswar Giri, a través de sus
visiones mucho antes de encontrárselo en una calle de Benarés.
Él le enseñó Kriya yoga, Yoga procedente de los
Himalayas de un avatar llamado Mahavatar Babaji. Son prácticas de posturas y ejercicios
energéticos, meditación y cambios sobre el pensamiento.
Mahavatar Babaji |
Yogananda sentía la necesidad de enseñar los
principios del Yoga lejos de India. Así que embarcó rumbo a Estados Unidos en
1920. Casi no sabía nada de inglés, pero en poco tiempo se dio a conocer dando
charlas y conferencias por diferentes puntos del país.
Se estableció en Los Angeles donde creó una sede sobre
su enseñanza.
No fue el primer yogui en ir a América, porque antes
lo hizo Swami Vivekananda, pero sí fue el que más tiempo estuvo allí, y el que
más hizo por crear una sociedad de paz, amor, respeto y benevolencia.
Sus palabras en aquella época no eran totalmente
comprensibles.
Decía que todo lo que nos rodea y nosotros mismos
somos energía, y que Dios recorre nuestra espina dorsal para dotarnos de vida.
Hablaba también sobre la plasticidad cerebral, término y concepto de uso
moderno hoy, pero que en esa época (principios del siglo XX) no se empleaba y
definió como un “disco de vinilo” a nuestro cerebro, y que los surcos se podían
transformar a través de los pensamientos.
La meditación era la herramienta que utilizaba para
conectarse con esa fuerza divina que él llamaba Dios (energía omnipresente que
se encuentra en cada uno de nosotros y en todas las cosas).
Enseñaba que el universo entero es una película de
Dios, y que los individuos son simplemente actores en este drama divino,
cambiando de papel en cada reencarnación. Enseñó que el sufrimiento profundo de
la humanidad viene de identificarse demasiado con el cuerpo y el lugar de nacimiento
actual, en vez de identificarse con el productor de la película, Dios.
Decía que cuando tú decides cambiar algunas de tus
conductas, pensamientos, hábitos, costumbres... te das cuenta de que todo
cambia a tu alrededor porque todo se ve sometido a la influencia de la energía
vibracional que tú estás moviendo a través de ese cambio que decides
experimentar.
Sentía gran devoción hacia su gurú y hacia Jesús del
que decía que era un yogui.
Tuvo amistades importantes (políticos, músicos,
actrices…) que le seguían a todas partes y aprendían todo aquello que él
enseñaba.
Amaba a todas las personas, incluso a sus enemigos,
porque todos son una manifestación de Dios, aunque pudieran tener creencias
equivocadas.
Escribió diversos libros, entre los cuales destaca
“Autobiografía de un yogui”. En algunas escuelas de yoga se ha convertido en
libro de culto. El propio Steve Jobs siempre lo llevaba consigo en su ipad.
Desde la muerte de su gurú Yogananda cambió a un
estado meditativo casi absoluto.
Predijo su propia muerte para el día de su última
conferencia en 1952, donde remarcó la idea de ser amables y bondadosos.
Terminó su discurso leyendo un poema de su autoría:
“Mi India”, que concluye con estas palabras:
«Donde el Ganges, los bosques, las cuevas del Himalaya
y los hombres sueñan con Dios, he sido bendecido; mi cuerpo pisó esta tierra».
Al pronunciar estas palabras, levantó los ojos y cayó
al suelo.
Algunas de sus frases quedaron para la posteridad:
“Somos aquello que pensamos ser. La tendencia habitual
de nuestros pensamientos determina nuestros talentos y habilidades, así como
también nuestra personalidad. Por ejemplo, algunos piensan que son escritores o
artistas, hacendosos u holgazanes, y así sucesivamente. ¿Qué ocurriría si
quisieras ser distinto a lo que piensas que actualmente eres? Puede que argumentes
que otros nacieron con un talento especial que tú no tienes, pero desearías
tener, lo cual es cierto. Sin embargo, ellos tuvieron que formar el hábito de
esa habilidad alguna vez, ya sea en su vida presente o en una vida anterior.
Así pues, no importa lo que desees ser, comienza desde ahora a cultivar el
hábito de serlo. Puedes implantar de inmediato en tu conciencia cualquier
tendencia, siempre y cuando imprimas en tu mente un potente pensamiento.
Entonces tus acciones y todo tu ser obedecerán a ese pensamiento”
"Nunca se debe perder la esperanza de mejorar.
Una persona es vieja sólo cuando rehúsa esforzarse a cambiar. Ese estancamiento
es la única “vejez” que yo reconozco. Cuando alguien me dice una y otra vez:
“No puedo cambiar, ésa es mi manera de ser”, no me resta más que decirle: “Muy
bien, continúe de esa manera, ya que ha decidió ser así”."
***
"Cualquiera que sea su condición actual, el ser
humano puede mejorar mediante el autocontrol, la disciplina, la adopción de una
dieta adecuada y la observancia de las leyes de la salud. ¿Por qué piensas que
no puedes cambiar? La pereza mental es la causa de todas las flaquezas."
***
"Todos tienen idiosincrasias autolimitativas,
pero éstas no fueron colocadas en tu naturaleza por Dios sino creadas por ti mismo.
Son esas idiosincrasias las que debes cambiar, teniendo presente que estos
hábitos, peculiares de tu naturaleza, no son más que manifestaciones de tus
propios pensamientos."
***
"En esencia, todas las cosas están hechas de
conciencia pura, y su apariencia finita no es sino el resultado de la
relatividad de la conciencia. Por lo tanto, si deseas cambiar algún aspecto
tuyo, debes cambiar el proceso mental que causa la materialización de la
conciencia en diferentes formas de materia y acciones. Éste es el modo, el
único modo, de remodelar tu
vida."
***
"Afortunadamente podemos empezar a practicar en
—cualquier momento y lugar— aquellas buenas cualidades de que carecemos, si nos
concentramos en cultivarlas. Si nos falta fuerza de voluntad, por ejemplo,
concentrémonos en esta cualidad y, mediante la realización de un esfuerzo
consciente, seremos capaces de crear en nosotros una poderosa fuerza de
voluntad. Si deseamos liberarnos del miedo, debemos meditar en el valor, y a su
debido tiempo quedaremos libres de las cadenas del miedo."
***
"Simplemente, aquello que debes hacer es desechar
los pensamientos que deseas eliminar, reemplazándolos por pensamientos
constructivos. Ésta es la llave que abrirá las puertas del cielo, la tienes en
tus manos.”
***
"Si quieres estar triste, nadie en el mundo podrá
conseguir que seas feliz. Pero si decides ser feliz, no habrá nadie en la
Tierra que pueda arrebatarte esa Felicidad. La Felicidad es una elección."
Texto: José Gelices (Camino del Yoga libre).
Ilustraciones: C. Peralto (Vida sana y creativa).
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