28 septiembre 2014

LA TRANQUILIDAD DEL ALMA

Las distintas escuelas filosóficas de la Antigüedad tuvieron como uno de sus principales objetivos obtener la paz mental y la serenidad del alma (ataraxia): no sufrir, sufrir lo menos posible, o sólo cuando sea necesario.
   Cada una de ellas proponía un camino y ciertas prácticas destinadas a disminuir las perturbaciones emocionales y las preocupaciones asociadas a ellas.

   Las estrategias eran muchas y variadas: detener el pensamiento y alcanzar la indiferencia, controlar las emociones negativas y ser cada vez más "imperturbable", eliminar todas las necesidades superfluas y volver a lo natural, incorporar el placer y el hedonismo a la vida cotidiana, razonar adecuadamente, conocerse a sí mismo, sentirse partícipe del universo...
   No obstante, todas partían de un supuesto básico: para llegar a la ataraxia había que fijar todos los sentidos en el presente. La tranquilidad del alma sólo es posible si nos liberamos de la carga del pasado y la incertidumbre que genera el futuro.
   Cuando le preguntaron a Crates, discípulo de Diógenes, qué había sacado de la filosofía respondió: "Un cuartillo de lentejas y no preocuparme por nada". ¿Para qué necesitaba más? Quizá el plato de lentejas no sea importante, pero "no preocuparse por nada" es estar muy cerca de la sabiduría.

Mientras se espera vivir la vida pasa

Epicuro decía: "Nacemos una vez, pues no es posible nacer dos veces, y no es posible vivir eternamente; pero tú, no siendo dueño de tu futuro, intentas postergar tu felicidad. De este modo, la vida se consume en una espera inútil, y la muerte nos sorprende sin haber podido disfrutar de la tranquilidad".
    La esperanza inútil, la esperanza ilimitada... No digo que debamos olvidarnos totalmente del futuro, eso sería una necedad; lo que sugiero es que lo pongamos en su sitio y lo tengamos a mano por si acaso.

Una mente que fluctúa negativamente se debate entre lo que podría haber hecho y no hizo y lo que podría dejar de hacer y no es capaz de abandonar. Y mientras tanto la vida pasa.

Séneca sugería que, antes de dormir, deberíamos decirnos a nosotros mismos, alegres y contentos:
"He vivido, he recorrido el camino que me ha asignado la fortuna. Y si algún dios nos regala un mañana, recibámoslo también con júbilo, porque aquel que espera el mañana sin inquietud es plenamente feliz y dueño de sí mismo. Todo el que al acostarse se dice "he vivido", al levantarse recibe cada día un beneficio".


   Si supieras que vas a morir dentro de unas horas, ¿De qué te arrepentirías? Cuando hago esta pregunta, la mayoría de las personas se lamentan por "lo que dejaron de hacer" y no por "lo que hicieron mal". Todos ellos reconocen, sin excepción, que si volvieran a empezar correrían más riesgos, serían más atrevidos y estarían más atentos a los detalles. Menos futuro y más presente.

El carácter dulce

Muchos filósofos pensaban que la "paz interior" era imposible de alcanzar si no se establecía una convivencia pacífica con las personas del entorno. La idea no obedecía a una cuestión altruista sino pragmática: si tratas bien a las personas, habrá menos motivo de enfrentamiento, no me molestes y no te molestaré, ni te incito ni te provoco emociones negativas, y tú haces lo mismo conmigo.

Para que el prójimo no activara su lado malvado, Séneca propuso algunas estrategias de autocontrol. Por ejemplo: no poseer nada llamativo para no originar la injusta "codicia" de los demás; no exponerse a la mirada de los otros haciendo ostentación de los bienes para evitar así la envidia; no provocar a nadie para no ser odiado; y no infundir miedo a los demás. Sugería: una modesta fortuna y un carácter dulce lograrán que no infundas temor. Los hombres deben saber que eres de tal condición que pueden herirte sin riesgo de represalia; que la reconciliación contigo sea fácil y segura.
   Cuando provocamos envidia, codicia, odio o miedo a los demás, creamos un nicho de convivencia destructivo para todos. Dejar a un lado la pedantería y crear en la medida de lo posible microclimas de paz.
   Muchas veces somos nosotros mismos quienes creamos sin darnos cuenta las condiciones para una vida infeliz. Un hombre en extremo desconfiado se lamentaba porque la gente no era ambable con él, sin tener en cuenta que su conducta provocaba actitudes negativas en las demás personas; la suspicacia atrae suspicacia. Una mujer se quejaba porque sus amigas no contaban con ella, cuando en realidad era ella misma, con sus comparaciones constantes y sus demostraciones de "grandeza", la que generaba el rechazo. Un emigrante siempre estaba criticando el país donde vivía y s su gente, y luego se asombraba de lo mal recibido que era. Si templamos el ánimo y lo hacemos más amable, desarmaremos a muchos. El intento vale la pena.

La indiferencia creativa

En determinadas circunstancias, decir "ya no me importa" conlleva un alejamiento creativo que opera como un efecto de rebote y alumbra la luz al final del tunel. Un ejemplo típico de esta despreocupación productiva se da en el caso del miedo a los exámenes: si pienso que me estoy jugando la vida en cada evaluación, la ansiedad será tanta que bloqueará mis capacidades cognitivas y no obtendré una buena nota. Si cambio la dirección del pensamiento y me digo: "Me importa un rábano el resultado", podría ocurrir que la ansiedad desapareciera y todo empezara a fluir mejor. En psicología esta técnica se conoce como intención paradógica.
Un maestro budista me dijo una vez:"Cuado quieres algo desesperadamente lo alejas. Haz la prueba. Arroja el corcho de una botella en la mitad de un estanque y trata de atraerlo hacia ti moviendo el agua. Rápidamente verás que, en vez de acercarse, el corcho se desplaza en sentido contrario. Pero si dejas de mover el agua y te olvidas de él, en algún momento el viento lo traerá hacia ti".

El amor fraternal

No hay que imaginarse a los sabios antiguos como sujetos egoístas, antipáticos y sin corazón. La mayoría pensaba que los actos de amor hacia los otros, desconocidos y familiares, tenían un efecto bumerán, y, aunque no necesariamentesea ésa la intención, la calma o la alegría que logramos transmitir se nos devuelve.
La muerte de Demócrio, un filósofo griego materialista contemporáneo de Sócrates, acaeció tras un hecho especial. El hombre ya era muy viejo y estaba a punto de expirar. Su hermana estaba triste y acongojada porque Demócrito moriría precisamente durante la fiesta de las Tesmoforias y, de ser así, ella no iba a poder cumplir su deber para con la diosa Deméter. Demócrito le dijo que confiara en él y que le llevara panes calientes cada día. "Y acercándose éstos a la nariz, logró mantenerse vivo durante la fiesta. Cuando pasaron tales días, que eran tres, abandonó la existencia sin ningún pesar, tras haber vivido ciento tres años".
   Tardó en morir el tiempo necesario para que su hermana pudiera llevar a cabo sus ritos religiosos y estar en paz consigo misma. Suponemos que Demócrito murió tranquilo. En vida sostenía que el alma adquiere serenidad y armonía cuando sabe elegir los placeres que producen bienestar. Encontrarse bien con uno mismo y los demás se consigue hallando el justo medio entre lo ventajoso y lo perjudicial: en su caso, prolongar tres días más el sufrimiento para obtener la dicha de ver feliz a una persona que amaba. 

                                                                                       Extracto de EL CAMINO DE LOS SABIOS. Walter Riso
 
 

SERVICIO DESINTERESADO. UN BÁLSAMO PARA NUESTRA ALMA

El Seva o autoentrega o autodedicación.
Ésta debería ser la actitud para acercarnos al plano del servicio. Así todas las capas del ego se desvanecerán una tras otra, al ser genuino surgirá y podrás encontrar en ti su hogar.
   Cuando traemos a la memoria varias disciplinas espirituales o sadhanas, por lo general el servicio no es lo primero en lo que pensamos. Comúnmente citamos la meditación, los cantos devocionales o el yoga. Con todo, el servicio es un sadhana eficaz y completo. El servicio desinteresado es un sendero hacia la compresión de Dios.

Kat Devadasi
   Cuando se realiza un servicio partiendo de la compasión, sin desear retribución ni reconocimiento, puede constituir una fuente de alegría ilimitada. Esa alegría se encuentra en la felicidad de otro, en el reconocimiento de que todos somos manifestaciones de Dios. Cuando practicamos esa disciplina, llegamos a ver a Dios en todas partes. El mundo es el cuerpo de Dios. Todos los seres y todos los objetos son manisfestaciones de Su voluntad. Cuando encontramos al Señor en todas partes sabemos que nosotros también somos Dios.

   Cuando hacemos seva (servicio desinteresado) no debemos pensar que nuestros servicios tienen que estar confinados a los pobres y desamparados. En la esfera del servicio no hay necesidad de hacer distinciones entre ricos y pobres. Lo que importa es el servicio a la persona que lo necesita. El requisito principal es un auténtico espíritu de amor. Si no hay sentimientos de afecto y compasión, cualquier servicio se convierte en un ejercicio artificial, hecho para lograr publicidad o reconocimiento. La ostentación en la ejecución del servicio es nociva, porque se limita a inflar el ego.
   El servicio desinteresado se presenta ante nosotros como una paradoja. Para realizarlo de manera genuina, se debe actuar sin ningún deseo de recompensa o reconocimiento. Darse gratis, movidos por el anhelo, innato de ayudar a otro. En el momento de ayudar, uno se olvida de sus propias necesidades y ambiciones, así como de su propia comodidad y seguridad. La paradoja fundamental del servicio desinteresado radica en el hecho de que al no esperar recompensa, alcanzamos el más elevado premio: el "yo" se aquieta. Para los interesados en un desarrollo espiritual, es el regalo más extraordinario que puede recibir en la vida. Uno cosecha los beneficios cuando se sienta en el silencio de su ser y encuentra que la puerta interna de Luz, Amor y Paz se abre fácil.
   En el verdadero servicio desinteresado ayudamos porque se necesita y no nos preocupamos de si alguien sabe lo que estamos haciendo o a quién estamos ayudando. Es el mismo servicio si se limpia un baño o si se le alcanza al Gurú un vaso de agua para beber. Todo servicio es igual ante los ojos del Maestro y ante los ojos de Dios. LLevar una vida de no violencia, veracidad, pureza de corazón y humildad, contribuye al equilibrio mental necesario para tener experiencias fructíferas en la concentración.
Sin embargo, el servicio desinteresado provee el ingrediente de la misericordia que ayuda a abrir las puertas internas.

   Cuando ayudamos a alguien, nuestro corazón se expande. Este acto abre nuestra alma. Si nuestro afecto por los demás fluye, el amor de Dios fluye a través y en nosotros. Al tener lugar este intercambio, las vibraciones del alma empiezan a elevarse hasta el punto de poder experimentar la luz divina dentro de nosotros. Nuestras meditaciones reciben un empuje y el alma, rebosante de paz y gozo, llega a los más elevados estados de conciencia. Por lo tanto, es a través del servicio desinteresado que aceleramos nuestro progreso hacia el logro de la paz y el éxtasis internos.

                                                                                                                           Franca Martini (Kundalini Yoga)

23 agosto 2014

VIDA DE PATTABHI JOIS

Yogacharaya Shri K. Pattabhi Jois (Guruji) nació en la luna llena de julio de 1915, en Kowshika, una pequeña villa localizada a 150 Km. de mysore en el estado sureño de Karnataka. Su padre era astrólogo y sacerdote en la villa de aproximadamente 70 familias. Guruji era el niño del medio de nueve hermanos, y desde la edad de 5 años, como la mayoria de los niños brahmines, comenzó tempranamente sus estudios de los vedas y rituales Hindúes.
A los 12 años, fue a una demostración de Yoga en su escuela, lo que lo inspiró a aprender más de esta antigua práctica. Estaba tan entusiasmado con su nuevo descubrimiento, que se levantó temprano a la mañana siguiente para conocer al impresionante Yogui que había visto: Sri T. Krishnamacharya, uno de los más distinguidos Yoguis del siglo XX.
Luego de interrogar a Guruji, Krischnamacharya aceptó tomarlo como su estudiante, y por los siguientes dos años, sin saberlo su familia, Guruji practicó bajo la estricta y grandiosa tutela del Yogui cada día después de la escuela, caminando 5 Km. temprano en la mañana para llegar a la casa de Krischnamacharya. Cuando leía el Ramayana y otros libros sagrados sobre el vedanta en su casa, sus familiares le decían: “¡Oh, miren qué gran Pandit!, ¿porqué estás desperdiciando el tiempo leyendo libros? Anda a atender a las vacas”.
Mysore
Cuando Guruji cumplió catorce años, recibió la iniciación del cordón de brahman -la ceremonia en la cual el niño brahmin se convierte en hombre y es iniciado en la vida espiritual-. Poco tiempo después de la significativa ceremonia, y con dos rupias en su bolsillo, Guruji huyó de su casa secretamente para procurar estudios de Sánscrito en la Universidad Sánscrita de Mysore. Luego de bajarse del tren, fué directo al departamento de admisiones, mostró su cordón para probar que era un Brahmin (esto le garantizaría una admisión gratuita), y fue aceptado en la escuela.
Se dedicó arduamente a sus clases y estudios, y continuó con su práctica de Yoga incluso dando demostraciones que le garantizaron privilegios alimenticios en la universidad. Con poco dinero, la vida fue dificil en un comienzo para Guruji, quien también mendigó comida en la casa de los brahmines. Eso fue, tres años antes de finalmente escribirle a su padre y decirle donde estaba y qué estaba haciendo.
En 1932, asistió a una demostración de Yoga en la universidad, y se complació al descubrir que el Yogui en el escenario era su Guru, Sri Krishnamacharya. Habiendo perdido el contacto con él luego que Guruji abandonó Kowshika, recomenzaron su relación en Mysore, la cual duró 25 años.
El Maharaja
Durante este tiempo el Maharaj de  Mysore, Sri Krishna Rajendra Wodeyar, cayó enfermo repentinamente. Informado acerca de un notable yogui que podría ayudarlo  en aquello donde otros médicos habían fallado, pidió buscar a  Krishnamacharya, Quien lo curó a través del Yoga. En gratitud, el Maharaj estableció una Yoga Shala para él en los terrenos del palacio, y lo envió, en compañia de estudiantes modelos como Guruji, a una gira alrededor del país con la finalidad de dar exhibiciones, estudiar textos,  e investigar otros estilos y escuelas de Yoga.  Alrededor de cien estudiantes fueron matriculados en la Shala del Palacio.
El Maharaja sentía especial aprecio por Guruji y en ocasiones lo llamaba al palacio a las 4 de la mañana para que realizara demostraciones. En 1937, le ordenó a Guruji enseñar Yoga en la Universidad  Sánscrita, en contra de su deseo de permanecer como estudiante. Guruji estableció su primer departamento de Yoga, el cual dirigió hasta su retiro en 1973. El departamento fue cerrado permanentemente después de su retiro.
El Maharaja murió en 1940, con lo cual finalizó el largo patrocinio de Krishnamacharya en Mysore. Con el tiempo, el estimado profesor partió a Madrás en 1954, y sólo quedaron tres dedicados estudiantes:  Guruji, su amigo C. Mahadev Bhatt, y Keshavamurthy. Guruji fue el único que consideró enseñar el trabajo de su vida, y continuar el legado de Krishnamacharya en Mysore.
Familia
 Mientras Guruji estudiaba con Krishnamacharya, una muchacha fuerte y de gran voluntad comenzó a asistir a sus demostraciones de yoga en la Universidad Sánscrita, acompañada por su padre, un académico de sánscrito.  Un día, luego de una de las demostraciones, Savitramman quien en ese entonces sólo tenía 14 años, le dijo a su padre: ” Quiero casarme con ese hombre”.
 Estando de acuerdo, el padre se le acercó a Guruji  (quien en ese entonces tenía  18 años) y lo invitó a su casa en la villa de  Nanjangud, a 20 Km. de allí. Guruji aceptó respetuosamente.  Luego de conocer más sobre el joven Yogui y su familia, el padre de Savitramma acordó la unión, al igual que el padre de Guruji, a pesar de que el horóscopo de la pareja reportó que la unión no era adecuada. “Adecuada o no, quiero casarme con él”, declaró Savitramma, quien tiempo después fue conocida cariñosamente como Amma (madre). Se casaron ese año en un amoroso encuentro,  el cuarto dia luego de la luna llena en Junio de 1933, en el cumpleaños de Amma.
Luego de la boda, Amma regresó con su familia y Guruji regresó a su cuarto en la universidad. No se volvieron a ver por tres o cuatro años hasta 1940, cuando Amma se unió a su esposo en Mysore para comenzar su vida juntos. Tuvieron tres hijos: Manju, Saraswati y Ramesh, cada uno de ellos se convirtieron posteriormente en grandes profesores de Yoga.
Amma fue la primera alumna de Guruji, y tambien recibió un certificado de enseñanza de Krischnamacharya. Amma fue como una madre para los estudiantes de Guruji, tanto occidentales como Indios, su presencia resultaba tan entrañable como la de él. Ella era amable y amorosa, simpre lista para convidar un cafe  o una palabra de apoyo. debido a que ella tambien era versada en Sánscrito, usualmente corrgia a Guruji  cuando cometia errores o para recordarle algun verso sánscrito que él olvidara, para la diversión de todos los presentes.
Amma murió en 1997, su pérdida fue devastadora para toda su familia, así como para toda  la familia de estudiantes de Yoga.
Enseñanzas
La vida, en los primeros años no fue fácil. A pesar de que Guruji tenía una posición como profesor de Yoga en la Universidad Sánscrita,  su salario de 10 rupias al mes era apenas adecuado para mantener una familia de cinco miembros. (Sus circunstancias mejoraron un poco a mediados de  los cincuentas cuando se convirtió en profesor)
En 1948, Guruji estableció el Instituto  de Investigaciones de Ashtanga Yoga (Ashtanga Yoga Research Institute, siglas AYRI ) en su pequeño hogar de apenas dos habitaciones en Lakshmipuram, con la finalidad de experimentar con los aspectos curativos del Yoga. Muchas importantes figuras locales, desde jefes de la policia hasta contables y doctores practicaron con él. Varios médicos locales incluso le enviaban  a Guruji sus pacientes, para que él los ayudar en los tratamientos de Diabetes, problemas del corazón y presión sanguínea, y gran variedad de otros males.
En 1964, Guruji agregó una extensión en la parte de atrás de su casa, creando un salón de Yoga con una capacidad de 12 estudiantes, y un salon de descanso  arriba. El mismo año un Belga llamado Andre van Lysebeth llegó a AYRI por la recomendacion de  Swami Purnananda, un antiguo estudiante de Guruji.
Andre van Lysebeth
Durante dos meses, Guruji le enseñó al extranjero las asanas primarias e intermedias. Poco después, van Lysebeth escribió un libro llamado “Pranayama”  en el cual aparecia una foto de Guruji, e introducia al maestro de Ashtanga ante el público europeo. Éstos  (los europeos) fueron  los primeros occidentales en llegar a Mysore a estudiar con él. Los americanos llegaron posteriormente en 1971.
Guruji ya habia viajado ampliamente  alrededor de la India con Krischnamacharya y Amma, conociendo Yoguis, debatiendo con académicos y dando exhibiciones de Yoga. En sus viajes, conoció a Swami Sivananda, y al Shankaracharya de Kanchipuram, también se hizo amigo de  Swami Kulyananda y Swami Gitananda, ambos muy reconocidos por sus investigaciones científicas en Yoga.
El Ashtanga de Guruji se había extendido por la India, pero no había traspasado las fronteras hasta 1973 (El mismo año en que se retiró de la universidad sánscrita) cuando fue invitado a  Sao Paulo, Brasil. El año siguiente fué a Encinitas, California, siendo éste el primero de muchos viajes para enseñar en el extranjero, incluyendo Francia, Suiza, Finlandia, Noruega, Inglaterra y Australia.
En los siguientes 20 años, el nombre de  Pattabhi Jois y el Ashtanga Yoga se extendió lentamente alrededor del globo, y el número de estudiantes que iba a Mysore se incrementó firmemente. En 1998, Guruji se mudó a  Gokulam, un suburbio de Mysore, pero continuó  enseñando en el instituto de  Lakshmipuram. Para entonces, estaba recibiendo más alumnos de todas partes del mundo, del que podia soportar el pequeño salón, con lo que comenzaron la construcción de un salón más grande, opuesto a su casa en Gokulam.
La nueva Shala abrió oficialmente en  2002, con muchos dias de Pujas y ceremonias. Cuatro años después, su sueño de abrir una escuela en los Estados Unidos  se realizó con el lanzamiento de un instituto en Islamorada, Florida. Guruji condujo las ceremonias de apertura en 2006, el cual fue su último viaje al extranjero.
Pasando el  Linaje
En  2007, Guruji se enfermó gravemente, recuperándose sólo lo suficiente para enseñar un poco más de Yoga. Para finales del año siguiente, luego de siete décadas de enseñanza continua, gradualmente se retiró de sus clases diarias, dejando el instituto en las capaces manos de su hija Saraswathi y su nieto Sharath.

Guruji falleció en su casa en Mysore, el 18 de mayo de 2009 a los 93 años. Su muerte fue una trágica pérdida para la comunidad mundial de Yoga. Toda su vida la dedicó a infundir en sus estudiantes  compromiso, consistencia e integridad- y a representar de manera realista en su propia vida, el comportamiento de un amo de casa y Yogui-. Es debido a la virtud de su propia e inmortal fe y entusiasmo que la práctica que aprendió de Krishnamacharya ha permanecido viva. Es por esto, por su devoción a la enseñanza diaria de Yoga, que su legendario trabajo perdurará también.

11 julio 2014

REEQUILIBRANDO TU ESTADO FÍSICO CON LAS ASANAS

Habitualmente el neófito del yoga no entiende la finalidad que tiene la práctica física de las asanas. Incluso maestros experimentados no tienen demasiado claro porqué trabajar el cuerpo con estiramientos profundos, equilibrios complicados o, en algunos casos, saltos contenidos, que lejos de buscar la paz mental aquietando la mente, parecen alterar por unos momentos tu calma y tu tranquilidad.
Es necesario recordar que el trabajo físico es un medio inestimable para cuidar el cuerpo (morada del alma) que debemos mantener en perfectas condiciones para evitar enfermedades y sentirse sano y fuerte.
Las asanas limpian los canales energéticos haciendo el camino fácil del prana hacia los órganos y demás tejidos. Desintoxican a todos y cada uno de los órganos internos del cuerpo humano, vaciando la sangre cargada de residuos que se encuentran en su interior y volviéndolos a llenar con sangre renovada, cobrando así más vitalidad y funcionalidad.
Músculos, tendones, ligamentos, articulaciones y huesos resultan absolutamente beneficiados por este "ejercicio físico" al que se ven sometidos diariamente.
El cuerpo tiene relación directa con la mente. No olvidemos "Mens sana in corpore sano". Un cuerpo enfermo puede crear una mente distorsionada con poca capacidad para la calma y la meditación. Sentirse sano crea un ambiente favorable para la práctica de la relajación o estados superiores de consciencia.
Mientras realizamos nuestras asanas nos sentimos plenos, mejoramos nuestras capacidades, sintiéndonos más felices por los resultados.
El cuerpo se va adaptando a este trabajo extra impuesto por nuestros deseos. Y vemos que mejora, se desarrolla, se fortalece.
Una práctica intensa con control, sin prisas, dejando hacer al tiempo, y con confianza plena transformarán no sólo nuestro cuerpo, sino también forjarán nuestro carácter (compasión, humildad..).
Recordemos que asana es el tercero de los 8 pasos descritos por Patanjali en sus yoga sutras.
Un verdadero yogui seguirá la senda descrita por Patanjali, y dará tanta importancia a los yama y niyama como a la meditación o a las asanas.



Por otra parte, es importante recordar que, durante nuestra sesión de posturas estamos trabajando nuestra voluntad, la no violencia, la honestidad, la limpieza interna, la disciplina, la entrega; la respiración, la consciencia plena en el ahora, la concentración y la meditación, todos ellos forman parte de los ocho pasos del yoga.
Sin duda debes tomarte las asanas como parte integrante de tu día a día, porque ese es el camino que te conduce hacia la quietud mental, la salud física y la integración espiritual a tu vida.


06 julio 2014

URDHVA DHANURASANA. EL PUENTE QUE REJUVENECE LA ESPALDA

El significado correcto es: El arco hacia arriba, es decir, el puente; aunque en algunas escuelas la llaman erróneamente la rueda.

Con la edad la columna vertebral se degenera, se acorta y pierde su vitalidad. 
Las extensiones contrarrestan este proceso, la columna permanece larga y flexible estirando los órganos internos y expandiéndolos. 
El cerebro se vigoriza y la mente permanece atenta y alegre. 

Observe hacia donde van las fuerzas de rotación


Urdhva Dhanurasana abre fuertemente el pecho y los hombros mantiendo el cuerpo flexible y generando una sensación de vitalidad.
Generalmente a esta postura extrema en extensión de espalda le seguiría una contrapostura de flexión hacia adelante para relajar la espalda.

Forma correcta de llegar al asana

Túmbese en el suelo de espaldas.
- Doble las rodillas y acerque los talones a las nalgas. Si fuese necesario ayúdese con las manos, agarrando los tobillos para acercar más los talones a las nalgas.
- Los pies deben estar paralelos entre sí y separados a una distancia equivalente a la anchura de sus caderas.
- Levante los brazos por encima de la cabeza, flexione los codos y coloque las manos por debajo de los hombros. Palmas de las manos apoyadas en el suelo con los dedos apuntando hacia los hombros.


- Espire y eleve el tronco, las nalgas y el pecho del suelo, apoyando la cumbre de la cabeza en el suelo.  -  Mantenga los muslos y los bordes internos de los pies paralelos entre sí. 
- Presionando por igual las manos y pies contra el suelo, espire y eleve la cabeza y el tronco del suelo estirando los brazos.

- Levantando los talones elévese sobre los metatarsos de los pies en un primer momento, con el fin de concentrarse en extender los brazos con fuerza. 


- Brazos completamente estirados. No permita que sus codos se abran hacia los lados.
- Expanda sus manos y dedos de las manos para que estén completamente en contacto con el suelo al máximo Mantenga su peso en la base de los dedos y no tanto en las muñecas.
- Absorba sus omoplatos hacia su pecho y deje que su cabeza cuelgue, mirando hacia la pared, también puede mirar hacia el suelo, en ambos casos no tense la garganta y no atrase excesivamente la cabeza comprimiendo la nuca.
- Establezca la máxima elevación en la pelvis sin rotar externamente sus piernas y caderas, por la excesiva contracción de los glúteos. Hay acción en las nalgas, pero no están contraídas.
- La excesiva contracción de las nalgas apretando una contra otra hace que la parte delantera de los muslos roten hacia el exterior, restringiendo el movimiento de la pelvis, estrechando la articulación sacroiliaca y provocando dolor. Mantenga sus muslos girados hacia adentro para ayudar a prevenir esto. - Elévese hacia el techo usando la potencia de las piernas y los muslos posteriores. Trabaje más sus muslos que sus nalgas
- Levante el cóxis al máximo hacia el techo. Elévese hacia arriba desde la parte inferior de los glúteos, no desde la parte superior de sus glúteos ni desde su columna lumbar.
- Una vez que haya alcanzado la máxima altura en la postura, baje los talones al suelo manteniendo la elevación del coxis y pelvis, sin perder la rotación de los muslos hacia dentro y sin que las rodillas se abran hacia los lados.
- Mantenga las rodillas alineadas sobre los talones para que las tibias permanezcan en posición vertical. - Bordes internos de los pies paralelos entre sí incluso ligeramente los talones girados hacia fuera. 
- Reparta por igual el peso entre manos y los pies.
- Alague su sacro y glúteos hacia las piernas, llevando la parte superior de sus nalgas lejos de la zona lumbar hacia las rodillas posteriores y lleve los huesos de la cadera frontal (crestas ilíacas anterior) hacia el abdomen, creando una acción circular en la pelvis. 
- Los muslos frontales (cuádriceps) se elevan y se estiran. Trate de crear más y más espacio en sus ingles frontales.- En la piernas posteriores, la parte superior de sus glúteos se alargan hacia las rodillas y los tendones de la corva se alargan hacia las nalgas. 
- Estas acciones en piernas y caderas permiten crear una mayor altura en Urdhva Dhanurasana.- Suavice su garganta y no atrase excesivamente la cabeza comprimiendo la nuca.
- Levante el coxis hacia arriba cada vez más. Levante tanto, que la cintura y las axilas se vuelvan cada vez más y más delgadas por el estiramiento.
- A medida que aumenta más su elevación y profundiza en el arco de la columna vertebral, siga manteniendo el alargamiento de la columna vertebral tanto frontal (separando la distancia entre el hueso del pubis y el esternón) como de la columna posterior (alejando la columna vertebral inferior lejos de su columna vertebral media y alta)
- Expanda la planta de sus pies y dedos, presionando con fuerza desde el suelo hacia arriba, especialmente el borde interno de los pies (talón interno y raíz del dedo gordo del pie que tienden a perder la fijación en suelo) para ayudar a elevar y mantener las piernas activas y girando hacia el interior.
- Sin mover las manos del suelo cree la acción de acercar sus antebrazos y codos, uno junto a otro, y rote sus tríceps hacia adentro.
- Entre sus omóplatos profundamente en la espalda y levántelos hacia el techo alejándolos de sus manos. 
- Al igual que la acción circular de la pelvis, también hay una acción circular en el pecho. Debe llevar sus costillas posteriores hacia arriba con fuerza mientras lleva las costillas frontales hacia abajo, hacia su cabeza. Imagine una rueda en el pecho girando en la misma dirección que la rueda en la pelvis.
- Una vez estable en la postura, lleve el pecho hacia la pared de enfrente, alineando su pecho y axilas frontales directamente sobre sus muñecas de manera que sus brazos estén verticales. 
- Abra bien los espacios intercostales especialmente la parte baja del pecho y ensanche el diafragma.
- Abra el pecho lo más profundamente posible expandiéndolo de lado a lado - Abra sus axilas frontales.- En la postura final el cuerpo se estira en dos direcciones una desde las palmas de las manos hacia el tronco y la otra desde los pies hacia el tronco. El punto de encuentro es la base inferior de la columna (no las lumbares). Intente elevar este punto todavía más.
- Como en todas las extensiones, la acción y fuerza debe estar en la parte posterior de su cuerpo, relaje la parte frontal de su cuerpo tanto como le sea posible. La naturaleza de las extensiones es tal que crea una apertura natural en la parte frontal de las caderas, por lo tanto es necesario poner más atención a la apertura y creación de espacios en la parte posterior de las caderas, así como al alargamiento de la columna inferior para evitar que esta zona se contraiga.
- Suavice y deje pasivos los músculos de su cara, boca y garganta
- Suavice la respiración.
- Asegúrese de que no contiene la respiración durante la postura, continúe respirando, incluso en las fases de más esfuerzo de Urdhva Dhanurasana.
- Una respiración suave y acompasada le proporcionará una correcta oxigenación y una práctica relajante sin tensiones.
- Mirada tranquila.

Variante a un pierna


- Mantenga la postura 10-30 segundos o hasta que la postura deje de ser operativa.
- Urdhva Dhanurasana se debe de repetir como mínimo dos o tres veces, esto permite aliviar las tensiones que se haya producido en la espalda, permitiendo una mayor extensión y mejora general de la postura.
- Es preferible y recomendable hacer Urdhva Dhanurasana varias veces seguidas durante menos tiempo, que mantener la postura mucho tiempo a costa de contraer y tensar el cuerpo y la mente.


- Para salir doble brazos y piernas, apoye la cumbre de la cabeza en el suelo en un primer paso o directamente baje suavemente al suelo la espalda y las nalgas. 


- Relaje la postura tumbado boca arriba con las piernas plegadas y realice unas cuantas respiraciones antes de salir.



29 junio 2014

DEFINICIÓN DE YOGA

El sabio Patanjali definió el yoga como Yogashchittavrttinirodhah, lo que traducido del sánscrito viene a significar que el yoga es la restricción (nirodhah) de las fluctuaciones (vrittis) de chitta (mente). Por la trascendencia de esta definición, es importante profundizar en el significado de estos términos:




  • Nirodhah
Los autores entienden por "nirodhah" la inhibición, supresión o restricción. Si entendemos el yoga como un proceso de autorrealización (el proceso para alcanzar el yoga mediante las distintas técnicas yóguicas), es decir como una disciplina, el término más correcto es el de restricción en su acción de reducir a menores límites. En cambio, si lo entendemos como el logro final de este proceso estaríamos hablado de inhibición o supresión.
  • Vritti
El significado literal del término es ondulaciones u olas, y se refiere a los movimientos constantes de la mente y a la interacción de la conciencia con el plano físico. Refiriéndose a este término en la última parte de los Vedas se busca una relación entre el agua de un estanque "que saliendo por un orificio, entra en los campos a través de un canal y adopta su forma(...) y la mente luminosa que saliendo por los ojos (...) va al lugar ocupado por los objetos y se modifica tomando la forma de los objetos mismos". El estanque es la totalidad, el agua es la consciencia, y el canal nuestra mente. A todo este proceso de adaptación al plano físico se le considera vritti.

  • Chitta
Este término es traducido por los autores y comentaristas contemporáneos como mente, substancia mental o algo semejante. Algunos lo han traducido por consciencia, lo que es fácil de comprender si examinamos el ejemplo védico anterior "la mente luminosa" que sale por los ojos. Si se analiza en profundidad el concepto, el fin es coincidente: en este plano nos abrimos a la conciencia cuando, entre otras cosas, restringimos las fluctuaciones de la mente. Al alcanzar el yoga, al "asentarse en la naturaleza esencial", los procesos mentales se inhiben y el poder de la conciencia se establece en su propia naturaleza.

Pues bien, en esta breve pero profunda frase de Patanjali se resume todo lo que el hombre ha escrito, enseñado y experimentado sobre esta ciencia a lo largo de milenios. 


                                                                                    Los orígenes de los ásanas (Isabel Hernández y Pedro López)


01 junio 2014

LA DIFUSIÓN DEL YOGA

   A pesar de que el Sankhaya y el Vedanta, los dos sistemas filosóficos en los que se fundamenta el yoga, se hayan estudiado desde hace muchísimo tiempo, muy pocos orientalistas y algunos filósofos se han dedicado a un estudio en profundidad de este método.
   Durante el siglo XIX se hicieron algunas traducciones de estos textos, al tiempo que filósofos como Hegel, Schlegel y Schopenhauer empezaron a estudiar el pensamiento oriental; no obstante, el yoga siguió siendo desconocido para la mayor parte del público.
   Desde el 1970 aproximadamente ha empezado a difundirse de manera masiva este sistema filosófico en Occidente, si bien el interés demostrado se ha centrado más sobre la fase física preparatoria, que sobre la filosófica; de esto deriva el debate producido entre los que entienden el yoga sólo como el ejercicio de las posiciones del cuerpo, y aquellos que lo consideran como el grado superior del conociento.
   En Occidente le damos mayor importancia al bienestar físico que a la unificación total del hombre (cuerpo, alma y espíritu). Y, aunque el yoga no es una práctica religiosa, tampoco se reduce a una mera gimnasia o deporte.
   El filósofo alemán Arthur Schopenhauer (1788-1860) fue quien dio a conocer a la cultura europea de su tiempo el pensamiento oriental, en especial el hinduista. Conocía en profundidad los textos a los que tuvo acceso. Si bien tendía a forzar el pensamiento indio para adaptarlo a sus propias conclusiones, indudablemente algunas de sus interpretaciones revelan una notable sensibilidad y acierto.    
   A finales del siglo XIX y principios del XX, apareció en Occidente Swami Vivekananda, discípulo del sabio Ramakrishna, fué propagador en Occidente de la doctrina Vedanta. Realizó congresos y charlas sobre el yoga, la religión y la filosofía, y escribió varios libros sobre el Vedanta.


   En 1920 aparece otra figura importante en Occidente Paramahansa Yogananda discípulo de Yukteswar.
   Fundó la sociedad Self-Realization Fellowship (SRF) y dió conferencias durante varios años por la región de la costa este de Estados Unidos, emprendiendo una gira de conferencias en 1924, a las que asistían miles de personas. Su principal objetivo fue difundir antiguas prácticas y filosofía de yoga, especialmente de Kriya yoga. Sus principales enseñanzas hacían énfasis en experimentar y realizar a Dios a través de la meditación y el uso de ciertas técnicas de yoga llamadas Kriya-yoga.
   Contemporáneo a él encontramos a Sri Aurobindo que centra su trabajo en el aspecto universal y cósmico de un principio activo divino al que denomina Supermente. Difunde el Yoga Integral, pero no deja de lado la poesía, la filosofía o la política.
   Otro yogui importante en la difusión del yoga y que escribió más de 300 libros fue Swami Sivananda. Decidió en su juventud viajar a todos los ashram de la India. Visitó el ashram de Sri Aurobindo y conoció a Maharishi Suddhananda Bharati. 
   En el ashram de Ramana Maharshi recibió el darshan (bendición de la presencia física). Y siguió visitando lugares santos y ashrams, hasta que con todas las enseñanzas fundó la Sociedad de la Vida Divina en 1936 a la orilla del sagrado río Ganges. Extendió en Occidente el yoga y la doctrina Vedanta con la ayuda de algunos de sus discípulos.


    Sri Pattabhi Jois, alumno de Krishnamacharya, conoció también las enseñanzas de Swami Sivananda. En Mysore estableció su práctica de ashtanga vinyasa yoga, y algunos europeos viajaban para aprender de él.
Ximena Gutiérrez
   En 1974 viaja a California donde da a conocer su práctica, un yoga muy físico donde no descuida los principios de los yoga sutras de Patanjali. 


  Desde entonces hasta nuestros días el yoga se ha extendido considerablemente. Su práctica ha sido objeto de estudio, y sus beneficios son innumerables.
   Hoy día se realizan congresos, talleres, retiros, prácticas meditativas y formaciones de profesores en numerosas ciudades en todo el mundo.
   Miles de libros y vídeos explican la realización de asanas, la práctica de pranayamas o cómo realizar una relajación o una meditación, pero sólo la experimentación continuada de estas prácticas y cumplir con los principios filosóficos del yoga hacen a un verdadero yogui.